Iniciación en los misterios de Isis

Author: Suad Nafir / Etiquetas: ,

La Iniciación en los misterios de Isis
-según el papiro demótico Sauneron-


En él se explica la manera de llevar a término una incubatio. El aspirante se cerraba en una sala mirando fijamente una lámpara de aceite. Si alguna enfermedad le impedía el hacerlo personalmente, podía ser substituido por otra persona. Eso si, pagando el canon correspondiente al templo.

- Los discursos sagrados de Elio Aristides, nos describen los rituales que se llevaban a término en Menfis y Canopo. Describen la misma forma de incubatio.

Recordemos que una incubatio, es una parte de la horomena: las visiones rituales, misticismo, trance, dentro de ésta se encontraba la “Epopteya” que era la visión divina o contacto con el dios, la cual no era frecuente sin previa “Incubatio” o señal enviada por los dioses, que podía ser estimulada con la “anagnorisi” que implicaba un sufrimiento para provocar una muerte iniciática, la “catarsis”.

Los discursos sagrados de Elio Aristide, nos describen los rituales que se llevaban a cabo en Menfis y Canopo, describiendo la misma forma de incubatio que el papiro demótico Sauneron.

-Las metamorfosis de Lucio Apuleyo:

Es un texto novelado, según algunos autobiográfico, en la que un sacerdote africano de Isis, nos explica las vicisitudes pasadas por Lucio, un buen hombre, que por su curiosidad se ve convertido en asno gracias a un hechizo mágico. No recupera su forma humana hasta el final del libro XI en el que gracias a una incubatio, Isis le enseña lo que ha de hacer para volver a la normalidad. Si entra a su servicio y abraza sus misterios, la diosa le ayudará en todo. Él accede, y en medio de una procesión sagrada el asno se convierte en hombre entre el alborozo general causado por semejante cambio.

A partir de ese momento Lucio se presenta en el templo. Vuelve a tener otra visión en la que Isis le dice el lugar donde se ha de iniciar, el sacerdote que lo iniciará, e incluso le da el importe de la ceremonia. Hace una serie de abluciones en el lago sagrado, y no puede comer carne ni beber vino mientras dure la iniciación. También se le dan unas instrucciones secretas, y el día escogido por la diosa, gracias a las instrucciones del sacerdote consigue ver cara a cara a Isis, la cual le comunica los conocimientos divinos y le pide un juramento de fidelidad.

Esta catarsis citada anteriormente, solo se daba bajo una intensa preparación, que vamos a intentar analizar para esclarecer un poco este proceso.

La experiencia personal era nuy rica, los preparativos eran muy importantes ya que se introducía al neófito en un universo únicamente destinado a los escogidos a la diosa, lo que los procuraba una predisposición particular para alcanzar el camino hacia el éxtasis.

Seguimos con la “catarsis”, y que esta solo tenía lugar bajo una intensa preparación.

Parece ser que la fortaleza física del iniciado era mermada por un prolongado ayuno, y su voluntad alterada por algún tipo de alucinógeno consumido en las celebraciones rituales del mundo antiguo. Así entraba en una especie de trance donde conseguía la primera visión del dios correspondiente,.

Desde el punto de vista de la psicología el trance extático es una forma de duerme-envela en la que el individúo se interioriza en sí mismo, desconectándose del mundo exterior, llevando su conciencia hacia dimensiones subjetivas del mundo mental, creando un estado alternativo de conciencia.
Según la medicina, el trance va acompañado de una aparente disminución de la percepción y sensibilidad corporal junto a una merma de movilidad.

Otra gran protagonista de las iniciaciones era la música. El etnospsiquiatra Wolfang Jilek, demostró que el sonido de los timbales de piel de ciervo de la tribu shalish de la India, dominan las frecuencias de 4 a 7 Hz que son las que emite el cerebro en la fase del sueño, las ondas Theta. Por lo tanto se cree que el uso sistemático de tambores, sistros, menats…… que teóricamente se empleaban para alejar los malos espíritus, ayudaban en su repetitiva cadencia a despertar la emotividad.

La mayoría de rituales iniciáticos se podrían resumir de esta forma:

-Utilización de Sahumerios

-Modificaciones de la respiración que conducían a determinados estados de hipoxia cerebral ralentizando la respiración.

-Saturación de las percepciones.

-Largas vigilias

-Debilitamiento físico con fuertes y prolongados ayunos.


Actualmente se puede encontrar dentro de la iglesia copta el uso de mesmelismos en sus cantos, es decir, frases larguísimas que casi no dejan tiempo de respirar pudiendo conducir al trance.

Recordemos que los coptos son los herederos de los antiguos egipcios, podemos tener una aproximación sobre las palabras usadas en sus ritos, pero no su forma de recitarlas.

La documentación nos indica que los sacerdotes sem y setem (tumba de Rejmire), entraban en ocasiones en este estado para acompañar el ka ( una de las cinco substancias de que constaba el hombre: ba, ka, sombra, cuerpo y nombre del difunto, ahk (Transfiguración) durante la ceremonia de la apertura de la boca.

En el caso de Lucio se pueden observar todas estas disposiciones.
Se le entrega un papiro donde se le dan unas instrucciones que él no revela. Se purifica en el lago sagrado y frente a la estatua de Isis se le informa de las técnicas adiestrando la respiración y concentrándose en determinadas imágenes que más adelante tendrá de hacer servir para conseguir la epopteia (visión divina). Después ayuna durante diez días y vuelve a repetir la primera ceremonia. Es posible que entonces se le explicara el estado de trance y como reaccionar en cada situación.

Poco después entra en la parte más inaccesible y oculta del templo donde respira incienso y escucha los cantos de un coro de sacerdotes. Esto es decisivo, la exposición a una sustancia posiblemente alucinógena, y en todo caso reductora del poco oxígeno de la sala, el canto, la debilidad que le han provocado los ayunos y las vigilias, todo ese conjunto, hace que la predisposición de ver algo más de lo prometido sea total, junto a la capacidad de discernimiento, la cual debe de estar completamente mermada.

Lo más probable es que la visión de Lucio fuera una representación teatral (karanis). Aunque se ha de decir que cumple con los requisitos mistéricos, Lucio afirma de ella que ha muerto para renacer y ver a Isis en todo su esplendor.
Pasa de un dolor existencial, un mal psíquico que se parece a su concepto de muerte a un gozo inconcebible.
La iniciación acaba con un banquete ritual, en el que todos los que habían intervenido festejan la admisión de un nuevo miembro.

Históricamente se supone que la iniciación conduce al sacerdocio, pero en el caso de Lucio, la diosa solo le exige fidelidad, y él acaba haciéndose rico y ejerciendo de abogado en Roma.

Es importante decir que Lucio recibe tres iniciaciones:
La primera en el Santuario de Isis, la segunda en Roma y también se inicia en los misterios de Serapis, con lo que logra alcanzar la gnosis divina y el conocimiento de los misterios, entrando al servicio de la diosa.

Los himnos conservados dedicados a Isis en su mayoría aparecieron fuera de Egipto, y los autóctonos del Valle del Nilo, se encuentran fuertemente helenizados aunque alguno de ellos se esfuerce en presentarse como descendiente de un original egipcio.

Diodoro de Sicilia, autor de uno de ellos, incluso llega a afirmar que el himno que incluye en su obra es la traducción de una estela jeroglífica que se conserva en Nisa (Arabia), que a su vez era una reproducción de otra de Menfis.
La crítica actual opina que jamás existió esta estela de Nisa, y más aún, se pone en seria duda hasta la existencia de esta ciudad, al igual que no se cree que Diodoro visitara Egipto entre los años 60 y 50 a.C. De todas maneras la Isis que aparece en los himnos era un personaje helenístico, aunque también surgido de una metamorfosis de la diosa del Nilo. Estos textos se compusieron para un público no egipcio, o por lo menos no solo egipcio

¡Levántate, vuélvete sobre tu lecho a fin de ver la luz del disco solar puro, en la entrada de cada uno de tus caminos donde tu ka estime estar!

Hemos de tener en cuenta que la oración en la antigüedad era todo un ritual. La meditación individual no era una práctica generalizada. Como sistemas religiosos plenos, los misterios generaron ciertas claves que influyeron de manera decisiva en la oración de sus fieles.

Estudios recientes sobre la oración en la Grecia clásica, ponen de manifiesto que la oración comenzó siendo concebida como la petición de algo concreto a la divinidad. El verbo que equivaldría a nuestro "rezar" era entonces eûchomai,cuyo significado es "formular una pretensión justa". Además la oración no se concebía fuera del ámbito ritual cívico, por lo tanto estaba unida a otros rituales.

A fines de la antigüedad, rezar paso a convertirse de eûchomai, a eucharisten (dar gracias) y al mismo tiempo la plegaria acabó siendo considerada autónoma dentro del ritual, incluso cobró mayor transcendencia que el resto de los ritos.

Salvo lo himnos de Isidoro y las Metamorfosis de Apuleyo, los himnos no incluyen súplicas directas de los fieles a la divinidad, no obstante detallan situaciones donde Isis "Reina de los Cielos", parece dispuesta a colaborar en los problemas cotidianos. Su divina "ayuda", puede abarcar desde problemas de salud, conflictos bélicos, o todo lo relacionado con la navegación y el comercio.
En general los himnos son para conmover a la diosa, y muestran una total confianza en que ella acudirá a atender la llamada y petición de su fiel.

El gesto más común durante la oración, era el alzamiento de los brazos abiertos, tal como nos dice Apuleyo:
"...habitus orantium est ut manibus extensis ad coelum precedemur"
Las manos acostumbraban a alzarse mientras que el orante permanecía de pie, o por lo menos es la postura que tenemos más documentada aunque en la literatura novelada de la época también vemos caer de rodillas frente a la estatua de la divinidad en actitud implorante y un buen número de testimonios iconográficos helenos nos muestran a los fieles de rodillas. De todas maneras hay que diferenciar la actitud de adoración y la de prosternación. El propio Lucio, cuando desea entrar en comunicación con la diosa Isis, se postra ante su imagen para dirigirle una plegaria.